◇ Cavilaciones de una mateada
◇ Cavilaciones de una mateada El sol se filtraba entre los arbustos, buscando llevar vida hasta el último rincón. Y yo, de tanto en tanto, ajustaba la yerba mate para saborear un amargo. Son momentos donde no esperamos a nadie, donde se nos cruzan incontados recuerdos, como si nos fueran cayendo fichas incansablemente: algunas se repiten, otras quedan inconclusas. En una pequeña fogata calentaba agua; de vez en cuando, cuidaba que no hirviera. De fondo apenas se escuchaban el trino de los pájaros, el crujir de las brasas y el suave correr del arroyo entre las piedras. El viento templaba mi paciencia cuando, sentado a la vera del camino, en un día soleado, pensaba en vos. Los minutos y las horas se funden en un espacio donde las agujas pierden sentido y la arena cae lentamente. Como hacedor de historias, me caben momentos de letargo y otros de ebullición; de iras contenidas —o no—, de pasiones desbordantes y de arrebatos también. No se pueden embalar los sentimientos, tampoco los h...