Empatía


Empatía


Una tarde serena, con los trinos de los pájaros en pausa, mientras leía sus letras en la galería superior del cementerio, algo llamó su atención.
Levantó poco a poco la vista, casi sin ver, procurando no agitar el aire.
Entonces, algo extrañado, comprendió que ya no estaba solo.
Las almas se acercaban: suaves imágenes difusas, no corpóreas, como si hubieran llegado a escuchar relatos, o quizá atraídas por su visita y por su voz grave. También se le ocurrió —de manera espontánea— que todo aquello tenía que ver con la empatía.
Sin detener el tiempo, continuó leyendo. No sintió temor alguno; muy por el contrario, una sensación de paz y alivio lo envolvía.
Al final de sus relatos, todo volvió a ser silencio y frío; nada hacía pensar que aquello hubiese sido real. Sin embargo, él sintió una energía cercana que lo acompañaba…
Supo entonces que había abierto un modo distinto de contacto emocional.
♣ Autor: Miguel Ángel Acuña Márquez – Vientoazul ©


2019

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