◇ Crónica de un vagabundo

 ◇ Crónica de un vagabundo


¿Qué te lleva a andar por la vida

haciendo pasos sin rumbo?

A veces son los golpes inesperados

que quiebran tu voluntad y tus sentidos.


Algunos dirían que olvidaste

la razón de la vida.

Quizás no estés de acuerdo.

Quizás tengas razón.

Pero me inclino a pensar

que antes perdiste la alegría,

la sonrisa, el criterio

de la pulcritud.


Pero es mucho más que eso.

Perdiste los afectos, o mejor dicho, ellos te perdieron a ti.

De todas maneras, tu brújula,

que con su aguja zozobra en su caja redonda,

pareciera no darse cuenta

de que ya no marca tu norte.


Los días pasan, los meses también.

De desvaríos nutres tus días sin sol.


De madrugadas duras,

de noches sombrías.

Cierras tus ojos con liviandad,

como estando alerta, cuidando de tu integridad.


Las miradas, muchas veces perdidas,

te miran sin ver.

De a poco vas entrando en un mundo que pareciera

invisible, porque la gente ya no te ve,

menos cuando le hablas.


Es curioso que, poco a poco,

te vas acostumbrando a lo imposible.

Mendigas a veces para comer, lo que sea.

Otras, el vicio te gana

el poco sentido que te queda.


¿Dónde estarás esta noche?


A esta hora ya habrás acomodado

tu lecho de cartones y diarios.


Algunas veces, en tiempos de desvaríos, sueñas

con poner orden al caos y retornar a tu vida,

que ya casi ni recuerdas.


Pero estás cansado de sufrir

y no te atreves al cambio.


Cuando aceptas tu destino,

la paz gana tu interior

y cambia tu mirada.


Sin embargo, a veces el Barba te escucha

y te envía un perro, para que sientas compañía.

Para que no estés solo.


Y el amanecer siguió tus pasos...


Autor: Miguel Ángel Acuña(Vientoazul)

©

Comentarios

Entradas más populares de este blog

El Intruso

La araña

Sin importar donde te encuentres